Uno más


Este año quise escribir mi reflexión de cumpleaños después de celebrarlo. Mi mañana comenzó con las hermosas voces de mi padre, mi madre, mi hermana Vero, mi sobrina Valeria y mi cuñado Raul cantándome las mañanitas, desde que tengo uso de razón, todos los 25 de mayo despertaba con las mañanitas de Pedro Infante (ahora ponen las del Potrillo) pero en mi infancia era un acetato del ídolo del pueblo. Luego vinieron los cantos De mi hermana Cecy y sus hijos Sebastián y Ana Cecilia y ya para cerrar con broche de oro, mi hermano Juan y su esposa Laura (que son bien desentonados jajajajaja) hicieron llorar a su bebé de lo desafinados que se oían pero también me cantaron con mucho amor.  Me bañé, empecé a contestar los mensajes en Facebook, me encanta contestarlos, leerlos, darles like, esa es una parte que adoro de las redes sociales. Me fui a hacer Shabbat y ahí recibí otro cúmulo de abrazos y besos de los miembros de mi comunidad, es que me emociona tanto sentir su cariño y su respaldo, es increíble cuanta diferencia hace el saber que cuentas con el apoyo de TU GENTE, no puedo más que agradecer y conmoverme por tantas muestras de cariño, buenos deseos y regalos. A las tres treinta de la tarde comenzó mi festejo en un hermoso restaurante en Polanco, Anónimo fue el lugar donde me festejé con mis más queridos amigos y familiares. Entre risas, comida deliciosa y apapacho de los dueños del lugar que tuvieron la gentileza de hacerme un pastel DELICIOSO. Recibí la buena noticia de que voy a ser tía oooooootra vez jajajaja y abracé a gente que tenía tiempo que no veía. Cotorreé con mi jarocha favorita, me reí de mi chilangazo en Las Vegas y sobre mi nuevo apodo “La Piligrosa” jajaja, tuvimos plática de chavasrucas y compartí con pura gente que quiero.

En este año se cerraron puertas, pero también se abrieron y aunque muchas veces pensamos que cuando se cierran no hay más camino por andar, me llevo la convicción de que SIEMPRE VIENE ALGO MEJOR, lo único que debes hacer es confiar y seguir caminando. Este año por fin superé dolores y me di la oportunidad de creer otra vez. Este año abracé más a mi madre porque se que tal vez no la tenga por muchos cumpleaños más. Este año le pedí a Dios un regalo que me mandó inmediatamente después de pedirlo (esa es línea directa con el mero mero). Este año me volví a comprar un bikini sin importarme si se veían las imperfecciones y me celebré con un vestido de tirantes porque POR FIN me acepté con mis brazos “gordos” (según yo). Este año descubrí nuevas amigas que me sorprendieron por su lealtad y su generosidad. Este año acepté que mi perrito tiene incontinencia y que tendré que vivir (espero que mucho tiempo más) limpiando su pipí y popó por toda la sala (si me hubieran conocido antes les aseguro que no lo creen y me siento tan orgullosa de ello). Este año hice el viaje más maravilloso de mi vida, fui a Israel y recibí mensajes y conecté con energía divina.

Por todo esto, celebro feliz este año, porque lo viví, lo sentí, lo lloré, lo viajé, lo trabajé.

GRACIAS TOTALES…

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